Tener un plan de control de plagas no siempre es obligatorio para todas las empresas. Pero en algunos casos lo es. Por eso, si tienes un negocio es normal que te preguntes si en tu caso debes tener este plan o no.

En este post, vamos a resolver esta pregunta tan frecuente.

Cuándo es obligatorio tener un plan de control de plagas

Depende de la actividad, del tipo de instalación y del riesgo sanitario que exista.

En sectores como alimentación, hostelería, industria alimentaria, sanidad, educación o centros donde se manipulan productos sensibles, la prevención frente a plagas forma parte de las obligaciones básicas de higiene y seguridad.

En el sector alimentario, por ejemplo, el Reglamento (CE) nº 852/2004 establece que las empresas deben aplicar procedimientos basados en los principios del APPCC y mantener condiciones higiénicas adecuadas, incluyendo un control eficaz de plagas.

Además, AESAN incluye el control de plagas dentro de los programas de prerrequisitos, es decir, esas condiciones preventivas que sirven de base para que el sistema APPCC funcione correctamente.

Dicho de forma sencilla: si tu actividad puede afectar a la seguridad alimentaria o sanitaria, necesitas tener este tema bien atado.

Un plan de control de plagas no es contratar a una empresa que “viene a poner trampas”

Esta es una confusión bastante habitual.

Un plan no consiste en colocar cebaderos, hacer una visita de vez en cuando y guardar un informe en una carpeta. Eso puede formar parte del servicio, sí. Pero un plan de verdad va bastante más allá.

Un buen plan de control de plagas debe tener en cuenta:

  • cómo es la instalación
  • qué actividad se realiza
  • qué puntos pueden atraer plagas
  • por dónde podrían entrar
  • qué zonas necesitan más vigilancia
  • qué medidas preventivas se aplican
  • cómo se registran las revisiones
  • qué se hace si aparece actividad

Es decir, más que eliminar plagas, el plan permite actuar con anticipación.

Este enfoque encaja muy bien con lo que ya explicamos enTratamientos integrados de plagas: cuanto mejor se entiende el entorno, menos improvisación hace falta.

Por qué es importante aunque nunca hayas tenido una plaga

Por desgracia, muchas empresas se plantean contratar un plan cuando ya han visto señales: excrementos, insectos, roeduras, nidos, olores o quejas.

Pero esperar a tener el problema delante suele salir caro.

Un plan preventivo ayuda a detectar pequeñas señales antes de que se conviertan en una infestación. También permite corregir errores del día a día: una puerta que no cierra bien, una zona de residuos mal gestionada, humedad acumulada, grietas, arquetas sin revisar o alimentos mal almacenados.

Esto tiene mucha importancia porque a veces el origen de una plaga no está dentro de la zona principal de trabajo, sino en el entorno: patios, muelles de carga, jardines, contenedores o zonas compartidas.

Así que el control de plagas no es un parche. En realidad es una parte fundamental del cuidado del entorno y de la sanidad ambiental.

Qué puede pasar si tu empresa no tiene un buen plan

La primera consecuencia es evidente: más riesgo de infestación. Pero no es la única.

Una plaga puede afectar a la salud de clientes y trabajadores, contaminar productos, dañar instalaciones, generar malos olores, provocar quejas o incluso obligar a parar una actividad.

Y en empresas alimentarias o industrias auditadas, además, puede derivar en no conformidades. Muchas veces para esto no hace falta una plaga enorme: basta con que el sistema no esté bien documentado o que no haya evidencias de seguimiento.

Ya hablamos de esto en el artículo sobre por qué tu empresa puede suspender una auditoría por culpa de las plagas. Y es que en una inspección o auditoría, tan importante como controlar el riesgo es poder demostrar cómo lo controlas.

La prevención da mucha tranquilidad

Tener un plan de control de plagas significa que, si aparece una incidencia, habrá un sistema preparado para detectarla, registrarla y actuar a tiempo.

Y eso cambia mucho las cosas porque reduce riesgos, mejora la higiene, protege la salud de las personas y ayuda a cumplir con la normativa.

La prevención también evita caer en soluciones caseras o improvisadas poco eficaces.

En DESCALE diseñamos planes a medida

El control de plagas debe estar siempre en manos de profesionales cualificados. En España, el Real Decreto 830/2010 regula la capacitación necesaria para realizar tratamientos con biocidas, por lo que no cualquier persona puede aplicar productos profesionales de control de plagas.

Esto tiene mucho sentido porque un tratamiento mal planteado puede generar riesgos innecesarios y ser ineficaz.

En DESCALE elaboramos planes de control de plagas adaptados a cada tipo de negocio.

Combinamos inspección, prevención, seguimiento y actuaciones eficaces para que tu empresa tenga sus instalaciones bajo control y pueda cumplir con todas las garantías.

Si tienes dudas sobre si tu empresa está obligada a contar con un plan de control de plagas, o si quieres revisar si el que tienes actualmente es suficiente, podemos ayudarte a verlo. Porque cuando se trata de salud, seguridad y reputación, improvisar nunca debería ser una opción.