No existe ninguna evidencia de que los alimentos sean un vehículo de transmisión del COVID-19

La actual situación de pandemia del coronavirus -COVID-19- requiere extremar toda precaución a este respecto desde la industria y la cadena alimentaria para proteger la salud de sus trabajadores y asegurar el suministro de alimentos seguros y suficientes en el estado de emergencia sanitaria. Además, se deben tomar medidas de organización, procedimientos de limpieza y desinfección de instalaciones, higiene personal y procedimiento en caso de sospecha de contagio.

La autoridad europea para la seguridad de los alimentos (EFSA) ha explicado que no existe ninguna evidencia de que los alimentos sean un vehículo de transmisión del COVID-19. No obstante, «es nuestra responsabilidad -señalan en AINIA- extremar las medidas para asegurar la inocuidad de los alimentos».

El objetivo de la industria alimentaria es que tanto en el proceso productivo como en la gestión, la seguridad alimentaria se afronte con las mayores garantías para seguir dando de comer a la población y hacerlo de la forma más segura.

La crisis del coronavirus está suponiendo un triple reto para la industria alimentaria: asegurar el suministro de alimentos a la población, salvaguardar la salud de los trabajadores de la empresa y, por supuesto, seguir garantizando la seguridad alimentaria de nuestros productos con los mismos estándares que siempre.

Aunque ya se cuenta con herramientas para ello (APPCC, prácticas de higiene implantadas, planes de control, etc.), las especiales circunstancias del momento obligan a adaptar parte de ellas, de forma que sean lo más eficaces posible en un momento en que la seguridad alimentaria es más crítica que nunca.

LA HIGIENE, EL ASPECTO MÁS RELEVANTE EN LA INDUSTRIA ALIMENTARIA ANTE EL CORONAVIRUS

Las prácticas de higiene están ya implantadas en nuestras industrias, pero es momento de insistir de manera especial en ellas. Las más importantes en la situación actual son:

Asegurar que el personal esté capacitado adecuadamente en higiene alimentaria.

Asegurar una supervisión efectiva del personal para reforzar las prácticas de higiene.

Proporcionar las instalaciones correctas, por ejemplo, lavado de manos, baños… para que el personal pueda practicar una buena higiene.

Asegurarse de que el personal no tiene ningún signo o síntoma físico antes de comenzar a trabajar o mientras está en el lugar de trabajo.

Además de estas buenas prácticas, añaden, debemos poner especial atención en un momento de alta demanda y en ocasiones con reducción de equipos humanos a:

Cualquier persona que presente síntomas de contagio de coronavirus (fiebre y malestar general, tos seca o sensación de falta de aire) deberá informar sobre su enfermedad o sus síntomas al responsable del establecimiento para valorar su posible exclusión temporal de la manipulación directa de alimentos. También todo aquel que padezca o haya padecido de forma aguda una enfermedad de transmisión alimentaria o presente infecciones cutáneas o diarrea que puedan contaminar los alimentos.

Aquellas personas sobre las cuales el responsable del establecimiento conozca o tenga indicios razonables de que tienen síntomas de contagio de coronavirus deberán ser excluidas de trabajar en las zonas de manipulación de alimentos.

Lavarse las manos adecuadamente al inicio de la jornada laboral o al reincorporarse al puesto tras una ausencia y en especial:

  • Antes de comenzar a trabajar.
  • Después de haber hecho uso del WC.
  • Tras haber manipulado alimentos crudos y antes de manipular alimentos listos para el consumo.
  • Tras toser, estornudar, tocarnos la boca, nariz, fumar o comer.
  • Después de manipular cartones, envases o embalajes sucios, o haber manipulado desechos, basuras, etc.
  • Tras haber tocado objetos como dinero, teléfonos, cajas registradoras, etc.
  • Después de comer, beber o fumar.
  • Después de las tareas de limpieza.

En caso de usar guantes estarán en adecuadas condiciones de higiene y limpieza, no eximiendo al manipulador de lavarse los guantes de las manos tantas veces como sea necesario o de sustituirlos. Recordemos que el guante de látex no es adecuado para la práctica alimentaria por el riesgo de originar reacciones alérgicas en los consumidores.

La ropa de trabajo se guardará en taquillas separadas o en compartimentos separados de la ropa de calle. No se vendrá con la ropa de trabajo desde casa y no se saldrá al exterior con la misma.

Los manipuladores no deben fumar, masticar goma de mascar, comer en el puesto de trabajo, estornudar o toser sobre los alimentos ni realizar cualquier otra actividad que pueda ser causa de contaminación de los alimentos.

No permitir el acceso a las instalaciones a aquellas personas ajenas a la empresa que no lleven la vestimenta adecuada (uso de bata, protectores de calzado, cubrecabezas, etc.)

Se tendrá especial atención en el caso de realizar pequeñas obras, reparaciones y operaciones de mantenimiento de equipos y utensilios, en evitar cualquier contaminación o aporte de elementos extraños a los productos. Si no se puede aislar la zona con problemas de forma completa, se evitará realizar cualquier labor de manipulación y elaboración próxima a la misma. También la limpieza posterior de dichas zonas será lo más escrupulosa posible.

No se debe salir al exterior (a la calle, al bar, etc.) ni zonas próximas del recinto (escalones, etc.) con la ropa de trabajo. El uniforme es exclusivo para el puesto de trabajo y el manipulador debe cambiarse en el establecimiento.

En Descale Sanidad Ambiental ofrecemos servicios de prevención mediante tratamientos de desinfección que ayudan a disminuir las posibilidades de contagio.